¿Será posible transformar el terremoto del 27 de febrero, sin duda una catástrofe devastadora, en una oportunidad para el país y su gente? A pesar de lo difícil que resulta pensar esta posibilidad, esto es factible; sólo depende de la forma en que se enfrente el esfuerzo de reconstrucción a todos los niveles.
El tema de fondo es que, al momento de decidir la reconstrucción, es necesario preguntarse cuál es la mejor solución del problema que se enfrenta, considerando el contexto actual y las perspectivas futuras. No se trata de reconstruir la obra física que existía, sino plantearse, desde una perspectiva estratégica, qué es lo que conviene hacer hoy, cuando
no hay ataduras con inversiones que se hicieron en el pasado. El riesgo es que la premura por reconstruir en todos lo ámbitos nos lleve a decisiones basadas en la historia y no en el futuro.
En la medida que los distintos actores adopten este enfoque podemos salir fortalecidos. El problema es que muchos no tienen la información para tomar las mejores decisiones o dependen de las decisiones que tomen otros con lo que resulta difícil alcanzar una buena coordinación. El desafío es, por una parte, cómo asegurar pertinencia estratégica y, por la otra, cómo contar con las mejores prácticas de gestión dada las premuras que existen.
Algunos ejemplos.
Uno. Se destruyó una gran cantidad de escuelas en el ámbito rural. ¿Significa eso que es necesario reconstruirlas en las mismas localizaciones? ¿No será esta la oportunidad de consolidar en menos escuelas e invertir en mejor conectividad para que varias comunas compartan un colegio con una escala que permita mejor gestión y la especialización de los profesores?
Dos. Para una empresa que opera en un mercado con productos estandarizados y tecnología de los años 80, ésta puede ser una oportunidad de cambiar la tecnología y bajar costos o modificar el mix de productos adquiriendo nueva maquinaria y aumentar la productividad. La actualización tecnológica es una oportunidad de mejorar la productividad total de factores en el país, generando una ganancia de crecimiento de mediano plazo, más allá del impulso de
demanda agregada que implica el aumento de gasto por la reconstrucción. La pregunta es cómo resolver los obstáculos que enfrenta la pyme para definir las mejores tecnologías, adquirir bienes de capital y desarrollar las competencias para manejar adecuadamente el negocio reformulado. Esto requiere un apoyo del Estado más complejo, pero factible.
El Consejo Nacional de Innovación entregará en los próximos días la Agenda de Innovación 2010-2020, en la que propone diferentes iniciativas que podrían ayudar a "reconstruir mejorando" lo que ya teníamos.
Un ejemplo es transformar el programa de difusión y extensionismo tecnológico, que está iniciando Corfo (con apoyo del Banco Mundial), en una iniciativa de intervención más integrada que contemple asesoría estratégica de negocios, asistencia técnica, cierre de brechas de competencias laborales y, lo que es muy importante para la pyme, garantía financiera para costear la inversión en activos fijos.
Los estudios existentes muestran que la productividad laboral en la pyme es apenas un 20% de las mejores prácticas internacionales. Frente a ello, estamos ante una oportunidad para hacer foco en fortalecer aquellas que tienen potencial de aumentar la productividad a futuro y permitir el cierre definitivo de las que estructuralmente son inviables, ya que el proceso de entrada y salida de empresas es el que tiene mayor impacto en el aumento de la productividad total de factores.
Otro ejemplo de las propuestas del Consejo es "reconstruir mejorando" la infraestructura científica mayor, cambiando el modelo de gestión hacia la lógica de centros de servicios científicos compartidos y mejorando así drásticamente la tasa de ocupación de esta infraestructura que para el país demanda importantes esfuerzos financieros.
La Agenda de Innovación -elaborada por un consejo plural y experto- es una propuesta comprensiva que permitirá acelerar el crecimiento de Chile para alcanzar el desarrollo hacia el 2020. Esperamos que estos planteamientos -que abordan desafíos en capital humano, innovación empresarial, ciencia y tecnología, reforma universitaria, bienes públicos e infraestructura para la competitividad- sean un apoyo relevante en la definición de las políticas que el nuevo gobierno debe adoptar con el objetivo de aumentar la tasa de crecimiento potencial de Chile, y así contribuir con una mirada de largo plazo a la reconstrucción del país.
Esta opinión fue publicada originalmente el 23 de marzo de 2010 en Diario El Mercurio.



Suscribirse
Consejo Nacional de Innovación
Correo electrónico:
Eficiencia Medioambiental
La eficiencia medioambiental es el Presente para nosotros...