El análisis de plataformas horizontales claves para la competitividad de la economía realizado por el Consejo de Innovación entrega luces de políticas y reformas microeconómicas que pueden tener un significativo impacto en la productividad total de factores, variable fundamental que debemos aumentar para acelerar el crecimiento de largo plazo de la economía chilena.
El diagnóstico del sector logístico señala que existen importantes brechas en esa materia que afectan la eficiencia de nuestro comercio exterior.
Un primer problema es que la partición modal entre transporte carretero, de ferrocarriles, cabotaje y aéreo esta distorsionada en el país, ya que los costos privados no reflejan los costos sociales. El principal problema es que el transporte de carga por carretera comparado con los otros modos cubre en mucho menor proporción la suma de los costos de infraestructura, los costos externos por accidentes, contaminación local y emisión de gases de efecto invernadero (esta distorsión será más relevante en 2020, cuando Chile deba cumplir el compromiso de Copenhague de reducir 20% las emisiones).
El estudio concluye que es necesario modificar tanto la estructura de peajes en las próximas concesiones de carreteras como eliminar distorsiones en la aplicación de los impuestos a los combustibles, como la franquicia que vence este año (que se suma a la de 1999) y que rebaja el impuesto al diesel a empresas de transporte pequeñas. Aunque esto sólo permite corregir parcialmente la diferencia entre costos privados y sociales, eliminar esta distorsión sería un paso importante en la dirección correcta.
Un segundo problema de nuestro sistema logístico es que las decisiones de inversión en infraestructura de transporte no tienen un enfoque sistémico y no toman en consideración en forma adecuada la perspectiva logística multimodal, mientras que las regulaciones públicas imponen costos adicionales. Por ello, es fundamental contar con un sistema de decisiones de inversión pública que considere integralmente el transporte en todos sus modos y que busque minimizar todos los costos logísticos: en particular, se debe comparar la inversión en carreteras con la inversión en infraestructura ferroviaria y también poner más énfasis en infraestructura multimodal.
Un tercer problema para Chile es que la variabilidad en los tiempos de llegada a los mercados y los tiempos de despacho son más altos que en países competidores. Un punto clave en este sentido es que no hemos podido generar sistemas integrados de ventanilla única en internet para operaciones de comercio exterior. Otro desafío es asegurar la visibilidad y trazabilidad on line de las cadenas logísticas, una propuesta de valor que nos permite diferenciarnos en los mercados de alimentos, pero que requiere superar la falta de capital social en el sector privado que inhibe la innovación. La iniciativa de Corfo de priorizar un programa tecnológico de visibilidad logística en el sector de alimentos es una buena noticia.
El Consejo de Innovación plantea que es posible asumir la meta de reducir los costos de logística de 18% a 14% del valor bruto de producción. Para lograrlo, se requiere, voluntad política para eliminar distorsiones en sectores en que hay grupos de interés poderosos, un rol activo de modernización del Estado y un esfuerzo coordinado del sector privado de innovación de las cadenas logísticas.
Esta opinión fue publicada originalmente el 11 de febrero de 2010 en Diario Financiero.



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