El Consejo de Innovación para la Competitividad realiza, cada dos años, una encuesta para medir cómo evoluciona el esfuerzo de innovación del sector empresarial en el país. Esto, siguiendo las pautas de la OCDE, organización que agrupa a los países más desarrollados y a la cual Chile está postulando como miembro pleno.
El consejo ha planteado -en su propuesta de estrategia nacional que sólo en la medida en que el esfuerzo de inversión en capital humano y ciencia de base esté acompañado de un crecimiento de la masa crítica de empresas capaces de innovar, se generará un círculo virtuoso. De esta manera aumentaría la productividad total de factores (al menos al 2%) y la tasa de acumulación de capital físico, de modo de pasar a un crecimiento de largo plazo superior al 5% al año.
La encuesta de innovación nos permite evaluar en qué medida estamos avanzando en generar una masa crítica de empresas donde la innovación constituya un factor importante de su estrategia de negocios. Para estos efectos se mide tanto el esfuerzo en Investigación y Desarrollo (I+D), un insumo de la innovación más sofisticada, como los avances en gestión, organización y procesos que se logra mediante la adquisición de bienes de capital y tecnologías de información y comunicación, entre otras. También se mide la innovación que se produce por nuevas estrategias de marketing, nuevos diseños y modelos de negocio y, finalmente, los resultados del esfuerzo de innovación.
El estudio (con una muestra de 3.500 empresas representativas de todos los sectores productivos para empresas con ventas superiores a las 2.400 UF) muestra que entre 2004 y 2006 el número de empresas que realizó algún tipo de innovación se redujo del 37,9% al 32,7%. Las compañías que realizan innovación de productos caen del 27,3% a sólo el 16,2%, y las que realizan innovación de procesos del 28,2% al 19,4%. El gasto en I+D en el sector privado, en tanto, cae de 0,31% del PIB a 0,25%. Más aun, si consideramos todo el esfuerzo privado en innovación, incluido el gasto en I+D, este cae de 1,61% al 1,2% del PIB.
No obstante que el número de empresas innovadoras se reduce, aquellas que realizan innovación en 2006 profundizan su esfuerzo en esta línea ya que llegan con más productos y servicios nuevos al mercado, cifra que sube desde un 78% a un 91%. Un aspecto preocupante es que la colaboración con las universidades para realizar innovación sigue siendo muy baja y declinante. El porcentaje de empresas que colabora con los establecimientos de educación superior baja del 2,3% del total a sólo el 1,8%.
La señal que nos envía la encuesta es que entre 2004 y 2006, Chile no avanzó significativamente en el desarrollo de un sistema de innovación integrado y dinámico. Este es un factor clave para aumentar el crecimiento de la productividad de factores y así retomar niveles de crecimiento de largo plazo superiores al 5% del PIB. Así, estaríamos en condiciones de alcanzar el desarrollo en los próximos 15 años. El Talón de Aquiles en este sentido es que no avanzamos en generar una masa crítica de compañías innovadoras.
Si no tenemos un sector empresarial innovador, que nos permita diversificar nuestra estructura productiva, profundizar la creación de valor en los sectores en que estamos presentes y generar encadenamientos productivos de alto valor, nos tendremos que conformar con un crecimiento de largo plazo muy inferior a la meta propuesta por el consejo. De esta forma, la posibilidad de alcanzar el desarrollo se postergaría al menos hasta el año 2030.
Este artículo fue publicado originalmente en el diario La Tercera el 20 de noviembre de 2008.



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